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Un error de Texaco cambió un ecosistema completo

Un error de cálculo de la compañía Texaco, cambió un ecosistema completo en el estado de Louisiana, 1980

El lago Peigneur, tenía unos 3 metros de profundidad promedio (llegando a 60 metros la parte más profunda) y estaba compuesto de agua dulce. Una gran mina de sal operaba en una de sus riberas y varios de sus niveles se extendían por debajo del lago. La compañía Texaco, estaba haciendo perforaciones para extrear petroleo en una plataforma artificial dentro del lago, cuando un error en los cálculos hizo que el taladro perforara hasta el tercer nivel de la mina.

Como resultado, el lago comenzó a drenar por la perforación de apenas unos centímetros de diámetro hasta la mina con un efecto similar al que se da en una tina de baño.

La presión del agua que entraba por la perforación, formó un vórtice que ampliaba el diámetro de dicho desagüe hasta que, se cree, superó los 100 pies de diámetro.

Esto hizo que todo el lago, fuera succionado hacia el vórtice, arrastrando consigo hectáreas de tierra, árboles y fauna marina hacia el interior de la mina.

Pero la cadena de consecuencias no termina ahí. Un canal que salía del lago hasta la bahía de Vermilion comenzó a cambiar su curso de agua a medida que el lago se desagotaba. Hecho que generó, por 3 días, la catarata más alta del estado de Louisiana.


A medida que río invertido traía agua salada de la bahía, la mina se terminó de llenar, nivelando las presiones de agua y llenando nuevamente el lago pero con agua salada.

Como consecuencia, el nuevo lago de agua salada traída por el canal invertido, trajo consigo todo un nuevo ecosistema adaptado al agua salada.

Extrañamente no hubo víctimas humanas fatales aunque se reportaron 3 perros muertos.

Hay errores y errores de cálculo, pero uno que lleve a la desaparición de un lago es ciertamente difícil de creer. Y es que el lago Peigneur en Luisiana pasó de ser un hermoso paisaje y reserva de agua dulce a convertirse en un desolado cráter salado.
Además el riesgo de enfermedades se vio severamente incrementado debido a la creación de pequeños charcos pantanosos que quedaron desparramados por toda el área.
Hoy en día la zona no ha quedado árida, sino que ha sido “usurpada” por aguas del canal Delcambre, que para desgracia del antiguo ecosistema son saladas.
El trágico evento no solo terminó con el canal sino que prácticamente destruyó y remplazó todo el ecosistema y fauna de la zona. Texaco solo debió pagar una multa de 42 millones de dólares, que para una petrolera es relativamente nada.

En la imagen hacia la derecha podemos ver los restos de una chimenea de lo que anteriormente fue un hogar. El desastre además de perdidas económicas causó un daño ecológico irrecuperable.

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